Perdió el
equilibro; Manuel Alejandro (sì, escucharon bien, Manuel Alejandro) sonrió
mientras algo afloraba en su conciencia, un recuerdo se encendía bajo la luz
fatua de la Luna; no es suficiente escuchó a alguien decir y así él también lo creía,
pues se cuestionaba la realidad de tan inusuales y enigmáticos eventos, estos
juntos, habían sistemáticamente derribado una monumental y pues irreal pared,
que en algún momento él, en un arrebato de atolondrado heroísmo decidió
levantar.
Caminaba esa mañana meditando acerca de cosas mundanas, sin percatarse sonríe al pensar en su meta, hace mente local de lo que tiene y sin mayor anhelo decide que es suficiente.
Así pues, sigue su camino pensando en el mas y el menos cuando un intenso aroma percibido fugazmente lo sacude... despierta de sobresalto en lo que parecieron años y cubre su rostro con ambas manos...
Y que pasò con todo? muchos se preguntaràn, que pasò con la vida misma que en un momento de resplandor fugaz, un grito de victoria! al final, ese sobresalto, lleno de infinito deseo, esfumado en un instante, imperceptible, inexplicable, sin sentido.